martes, 19 de marzo de 2013

Continúa la Criminalización de Materiales Etnobotánicos

 
La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) publicó en 2010, en su sitio web, su informe anual sobre la situación mundial de las drogas. En ese informe, la JIFE incluyó la preocupante recomendación destinada a las diferentes naciones de que criminalicen las plantas de uso tradicional tales como la ayahuasca (una decocción realizada con las plantas Banisteriopsis caapi y Psychotria viridis) y la Tabernanthe iboga, entre otras, despreciando su importante papel como medicinas tradicionales, como sacramentos y como herramientas terapéuticas. Esos son los principales usos que realizan de este tipo de plantas sociedades de todo el mundo. Ahora, su informe de 2012, refuerza estas medidas políticas…
Tras el informe de 2010 pareció que la JIFE se había focalizado en otras materias, dejando de lado las plantas de uso tradicional en su informe de 2011, mientras continuaban las detenciones en diferentes países como España, Suiza, Alemania, Reino Unido, Bélgica, etc. Pero en su último informe dedican los puntos 328-334 a la ‘epidemia’ de plantas tradicionales que contienen compuestos psicoactivos… Escriben:
Desde entonces [informe de 2010] ha observado un interés cada vez mayor por el uso de esas materias vegetales con fines recreativos, posiblemente impulsado por la falta de claridad con respecto a la situación de las plantas en materia de fiscalización nacional o internacional (…) Al parecer, las redes de narcotraficantes y los comercios minoristas en línea aprovechan esa situación, lo que ha provocado el aumento del comercio, el consumo y el uso indebido de esas materias vegetales en muchos países.
Es claro que hay una tendencia global hacia la práctica de terapias ‘holísticas’, probablemente la razón principal del por qué plantas como la ayahuasca y la iboga están ganando popularidad y siendo ‘normalizadas’ entre cada vez más estratos de la sociedad. Es absurdo creer que una falta de claridad respecto al estatus legal conduce a un incremento del uso. Además, plantas como la iboga no tienen propiedades recreativas, tienen un insignificante potencial de abuso y están ganando reconocimiento por sus aplicaciones terapéuticas. No es necesario decir que la criminalización de los materiales etnobotánicos, que han sido utilizados durante siglos e incluso milenios por indígenas y sociedades pre-industriales por razones médicas, psicológicas y sociales, no solo es opuesta a la misión de Naciones Unidas, sino que pone en peligro el avance en el conocimiento científico de sus potencialidades terapéuticas.
Parece que la globalización no es bienvenida con relación a estas herramientas botánicas, tal y como la JIFE menciona en su informe: “La Junta también observa la popularidad cada vez mayor de prácticas que tienen presuntas connotaciones espirituales, como el “turismo espiritual”, y que sirven para encubrir el consumo de sustancias psicoactivas de origen vegetal“.
Finalmente, terminan fortaleciendo la recomendación dada a las naciones en 2010: “La Junta reitera su recomendación a los gobiernos de los países en que esas materias vegetales pueden ser objeto de uso indebido y de tráfico, en el sentido de que sigan atentos a todo lo que ocurra, y les recomienda también que adopten medidas apropiadas a nivel nacional cuando la situación así lo exija“.
Desafortunadamente, parece que estas plantas tradicionales se encuentran frente a un intento creciente de prohibición…
 
(Publicado en ICEERS, 12/03/2013. Autor: JCBouso)



No hay comentarios:

Publicar un comentario